UN VIAJE A LA AUVERNIA

Llegada a Ussón

    El mapa que llevaba no tenía suficiente detalle para poner el nombre de Ussón.   Así que no sabía donde estaba  este lugar. Solo sabía que debía tomar la salida 13 que conduce a Issoire.  Al salir de la autopista no encontraba un cartel que indicara el nombre de Ussón.  Había tres direcciones.  ¿Cual debería tomar? Al menos contaba con mi torpe francés para poderle preguntar a cualquier nativo.  Tuve que llamar por teléfono, pero a la mujer que me atendió no le entendía lo que decía. 
 

Camino a Usson
Camino de Ussón
Ussón  es el caserío que se ve en la falda
de ese viejo volcán.
  Vi cerca a un grupo de muchachos que charlaban al lado de un coche. Le tuve que pedir a uno de ellos si podía entender las explicaciones de la señora que estaba al teléfono.  ¿Ves ese monte por allí?  Eso es Ussón.  Sigues por esta carretera hasta Perentignat y tomas la carretera de la izquierda. 
 
   Pasado Perentignat la carretera me llevó camino de Ussón.  Pronto vi un caserío al pie de un viejo volcán que se ve en la foto de la izquierda.  

    Pero la carretera siguió de largo me llevó más allá, varios kilómetros a la izquierda, y fui dejando detrás el pueblo.  Tenía miedo de que hubiera podido perder la entrada al pueblo.  Pero al ver a unos jóvenes midiendo un prado les pregunté si este era el camino de Ussón.  Al parecer iba bien.  Me dijeron que más adelante me encontraría una salida a la derecha que conduce al pueblo.   
   Cuando vi el cartel que anunciaba el camino al pueblo me sentí mucho mejor.  Las cosas quedaban claras porque ahora circulaba en la dirección al monte Ussón. 
  Al llegar, el pueblo nos pareció muy interesante.  Aparqué el coche al lado de un abrevadero de ganado junto a otros coches.  Pronto vimos un cartel que indicaba el camino al "Auberge Margot". Ese era el albergue que habíamos contratado.  Cogimos solo una maleta y un bolso de mano, pues el camino era empinado y no me pareció "estético" ir con el coche hasta la puerta del albergue.  
 


  A cualquiera le puede parecer que esta casita es como otra cualquiera.  A nosotros nos pareció  encantadora.  No sé bien por qué. Creo que uno está predispuesto a dejarse seducir por el encanto que tienen los lugares de vacaciones.
 Al entrar en el albergue hay un mostrador parecido al de un bar.
 

   Albergue de Margot
Aubergue de Margot
En esta preciosa casa nos hospedamos.

  Podemos ver allí una cafetera exprés y algunas botellas. Apareció una muchacha y le dijimos "somos los que venimos de Canarias".  Ella llamó a la encargada.  Era una mujer joven que nos recibió con cordialidad.  Subimos al piso de arriba y nos enseñó la habitación que era amplia y tenía una gran ventana con vistas al valle.  Nos sentíamos encantados.  Dejamos en la habitación  nuestras cosas y decidimos irnos a dar una vuelta por el lugar para hacer tiempo antes de la cena, pues no habíamos almorzado.   El comedor se abría a eso de las siete o siete y media.

Edificios típicos del lugar
Calle principal del pueblo
  Todos los edificios son de piedra y esto nos da una sensación de irrealidad.  En las casas que han sido reparadas,  casi todas lo han sido, han tenido el cuidado de usar técnicas tradicionales de construcción. 
   La calle es un tanto empinada y uno va como si hubiera hecho un viaje en la máquina del tiempo.  Se queda uno abobado con esta arquitectura hecha de piedra.    


    Por el camino nos encontramos una exposición de arte.   Presenta unos esmaltes con un estilo figurativo y "naif" muy propio para un gusto popular como el mío.   Decidimos que tenemos que comprar algo de este hombre.   Este arte tiene algo peculiar, no solo por sus colores primarios, sino también lo es porque el substrato o base del cuadro está formado por una lámina de piedra volcánica.   Mi mujer no comparte mi entusiasmo comprador y decide aplazar la compra para otro día.  Yo lo acepto aunque algo desilusionado.  De verdad que me habían emocionado estos esmaltes de estilo "naif".  No dudo que volveremos otro día para comprar algo.


Cuando llegamos al final del camino vemos un conjunto de casas modernas.
    Se nota que han tenido un gran cuidado para tener un equilibrio entre la modernidad y la tradición.  Justo al lado podemos ver una mezcla de casa antigua y moderna que me pareció muy bien.


  
Final de calle principal
Esta casa está al final de la calle

Final del camino
        Final de la calle principal
  Esta otra casa está justo enfrente de la anterior y aquí termina la calle principal, aunque existe un sendero para los valientes que deseen seguir hasta el pico donde han colocado una imagen de la virgen.    
   La mezcla de vegetación y muros de piedra, forman un contrapunto con los colores terrosos y cálidos de los muros pintados. Este contraste le da al lugar un gran atractivo. Basta con echarle un vistazo a la foto para ver lo que digo.



   A la vuelta fuimos por otra calle que  nos condujo a la iglesia románica del siglo XII que ven en la foto.  El arco principal que ven es el atrio y el otro más pequeño a la izquierda, junto a la escalera, conduce a la parte trasera de la iglesia  que tiene un camino empedrado y en rampa que conduce a la parte baja del pueblo.  Todas las fotos fueron tomadas en la tarde y por eso son tan marcadas las sombras.  
Una iglesia románica
Iglesia románica del Siglo XII
Vista del valle detrás de la iglesia
Una rara torre cerca de la iglesia.
Camino detrás de la iglesia
Mi esposa en el camino de la iglesia

    No estoy enterado de la función tenía la torre de la izquierda, pero esta es la vista hacia el valle en el camino detrás de la iglesia.  A la derecha está mi esposa y detrás se ve el campanario. 

*      *     *

    Llegamos al albergue, a las siete de la tarde, a punto de abrirse el comedor.  Teníamos algo de hambre porque no habíamos comido al mediodía.  Antes de pasar al comedor se me ocurrió preguntar que tenían para cenar.  Realmente, no entendí casi nada de lo que ponía en la carta.  Uno de los platos era "patas de cerdo".  De pronto me quedé perplejo y no entendí como se podía hacer un plato con tal cosa.  Fue meses más tarde que me enteré que ese plato era precisamente una golosina  del interior de Francia muy apreciada por los "gourmets" amantes de las comidas del campo. 
   El comedor estaba decorado con artefactos y herramientas antiguas de labranza.  El techo tenía unas vigas de madera muy gruesas y yo me admiré de todo ello, tratando de fijarme en los detalles del entramado. 
   A todo lo largo del comedor había una serie de ventanales amplios que daban al valle, iluminado en este momento por la luz cálida del poniente.  A lo lejos se podían ver unas montañas que cerraban la línea del horizonte.  
   La comensales fueron llegando y ocupando las mesas.  Llegó la camarera que era la encargada del hostal  y me preguntó que íbamos a comer.   Pedimos una "troufade" que no teníamos claro que sería.  Algo hecho a base de  patatas cocidas con queso fundido.  Le añadimos algo de carne y unos vasos de vino blanco de la región. 
    Mientras esperabamos la comida fuimos comiendo algo de pan con mantequilla.  Creo que es lo que todos hacen mientras esperan que llegue la comida.   Para cuando llegó la comida, ya no nos quedaba vino.  La camarera me advirtió que tuviera cuidado con el plato.  "Prenez garde avec le palte, il est choud".  No entendía eso de "choud" hasta que ella tocó el borde del plato.  Estaba caliente.  Eso era lo que significaba esa palabra, pues "chaude" significa caliente en francés.  Imaginé que "choude" sería una variante dialectal del lugar. 
    Cuando estabamos comiendo, se oyó como un murmullo. Miré hacia atrás y vi que los comensales estaban mirando a la puesta de sol.  En ese momento se veía el sol de frente sobre las montañas.  Nos quedamos mirando durante un rato mientras el sol de color rojizo se iba acercando al horizonte.  Lentamente se fue deformando levemente mientras se ocultaba.  Me pareció un momento mágico.  Hacía muchos años que no veía una puesta de sol.  Cuando por fin desapareció el sol bajo las montañas del horizonte todos seguimos con la comida.  Pedimos otro par de copas de vino y la comida que nos pareció estupenda.   Tal vez un poco excesiva.    

   Siento que no se me ocurriera  hacer una foto del comedor.  Pero la cámara que traía era electrónica y el angular de la lente no era el apropiado para hacer una foto de interior que requiere un ángulo más amplio de visión. 



 

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