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La primera noticia que tuve de la Auvernia como lugar de vacaciones fue un reportaje en la televisión sobre Saler. Me encantó esta vieja villa, que debió haber sido señorial en lejanos tiempos. No sabría explicar las razones por las que me gustó esta pequeña villa. Tal vez su encanto radica en que todas sus casas están hechas con piedra volcánica. Pues la región fue muy activa en vulcanismo hace unos cinco millones de años. |
![]() Prados de Lioran Nos paramos en la carretera para hacer esta foto. Era asombroso ver un prado tan verde a finales de Agosto. ![]() |
Por el camino me fui quedado admirado de los bellos prados Lioran que se ven desde la carretera, a pesar de estar acabando el verano. No sé muy bien por qué; pero uno se queda tan impresionado con estas cosas. Probablemente se deba a que uno vive en una tierra donde los veranos dejan los prados secos como yesca. De modo que solo puedes ver una tierra de color ocre o color de adobe, y más te parece un campo desolado en la Arabia Saudita que un prado. Será por eso que estos prados de Lioran nos impresionaron tanto. Debe haber algo más que esa extensión de hierba en lo que ha visto el ojo. Y, probablemente, eso es lo que te cautiva. |
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Se me ocurre que si vives
en una isla superpoblada...
bueno pues esto es pura relajación. Y este debe
ser el
motivo secreto de nuestro asombro. En toda esa maravillosa
extensión de pastos, apenas puedes ver una casa. |
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Camino de Saler, pasamos por
Aurillac. Pero esta ciudad, vista desde la carretera general,
nos
parece algo fea. Tal vez tenga sus encantos ocultos
púdicamente a los ojos lujuriosos de domingueros y turistas.
Me
pareció que era una ciudad industriosa, y ese
podía ser
el origen de su pecado. El viajero desea contemplar bellezas
virginales y rústicas, no desarrollos industriales. Saler dispone de un amplio aparcamiento justo al lado de la carretera. Me sentí agradecido por esta previsión.
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![]() Al poco de llegar a Saler
te encuentras con esta casa de aire vagamente moderno, convertida en
restaurante. Hemos
llegado fuera de
temporada por lo que no se ven clientes.
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Al
subir al
pueblo me impresionó esa yedra.
Dando vueltas y admirando
esos muros
de piedra.
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La
villa me pareció hermosa y bien maquillada. Estaba
allí de pie
luciendo sus encantos con una sonrisa, y esperando clientes. |
| Imaginé
la dureza de la vida de un hombre corriente. La dureza de
la servidumbre, la crueldad de los pequeños
señores y propietarios agrícolas. ¿Un
ama podría ser
más dura? Tenía que
compensar un rango
social inferior.
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La foto de este lado tiene un cartel donde dice que fue "Casa de los
Templarios".
Me dejé dominar por mi espíritu
escéptico y no me
creí esta historia. Le hago
una foto a la
fachada que como ven resulta muy linda. |
![]() La casa de los Templarios |
| Visitamos la casa con gran curiosidad y devoción. Yo trataba de percibir la presencia de espíritus maléficos flotando entre aquellas paredes, pero el lugar estaba perfectamente saneado. No sentí el menor rastro de una presencia doliente. Tal vez se debiera al tiempo tan excelente que teníamos. Un sol radiante sin una sola nube en el cielo puede ahuyentar a los espíritus más recalcitrantes. Sus angustias no pueden impresionar a nadie con este tiempo veraniego. |
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Yo ya estaba cansado de tanto dar vueltas, pero la mujer no
quería perderse ni un ricón. Claro que
ella flipa mucho más
que yo con las viejas casas de piedra. Estas calles empedradas tienen un encanto indudable. Pero esta calle empinada me hizo resoplar como el fuelle de una fragua. Me hizo pensar sobre mi mal forma física y los niveles altos de colesterol.
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| El
caso es que con la comida
típica de aquí,
la "troufade" a base de patatas cocidas en queso me
parece
que voy a aumentar varios kilos de peso.
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![]() Mi mujer estaba tan excitada con esta visita que no se acordaba de comer. |
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Son muchas las vueltas que dí y mucho
era mi cansancio.
A pesar de todo saqué muchas fotos, pero no puedo
ponerlas todas en esta página, pues se tardaría
mucho en descargarla. Tampoco quiero reducirlas mucho, pues
pierden su encanto. |
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Vista de un prado, desde un
alto en
Saler
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| Al acabar de tomar la cerveza, nos acercamos a un muro bajo de piedra y nos quedamos asombrados al ver este prado tan lindo y soleado. |
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El Valle
de Heidi
Esta foto la puedes ver en alta resolución. Basta con hacer un click sobre la foto. |
Vista desde una ladera del
Pui Marie. |
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La
carretera
empezó bajar dando vueltas montaña abajo,
rodeando las
faldas del gran volcán
llamado Pui Marie. Al pie de este monte hay un mirador, pero
la
vista no me pareció especial, despues de ver otros paisajes
más variados. Este lado miraba al este y llegaba
una
brisa bastante fresca pues el lugar está a mil
doscientos
metros, más o menos.
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