NIÑOS INTELIGENTES Y FELICES
AUTOR: LEOPOLDO PERDOMO
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ESTE ES UN LIBRO PENSADO
PARA PADRES NOVELES
EN ÉL SE DISCUTEN LOS FUNDAMENTOS
DE LA INTELIGENCIA
Y COMO SE CONSIGUE QUE EL NIÑO
HAGA LOS EJERCICIOS
NECESARIOS PARA DESARROLLARLA
|
Este
libro defiende una tesis; la inteligencia se adquiere por medio
de
cierto entrenamiento y cierta persistencia. Si alguno cree que
este
asunto no merece mayor consideración, ya terminó de leer
estos comentarios. Si, por el contrario, el lector cree
este
asunto de gran importancia con vistas al desarrollo de la inteligencia
de sus hijos, aquí tiene un libro que le puede dar
satisfacción.
Le dará satisfacción porque podrá verificar que,
sin
conocernos de nada, hemos llegado casi a las mismas conclusiones.
En el caso de que algunas ideas le parezcan novedosas, estará
encantado
de que se pueda aportar algún punto nuevo a este tema tan
interesante. Desde ahora, si tiene interés sobre este asunto,
queda
invitado a comunicarse conmigo.
¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA? La
inteligencia se
ha visto siempre como un concepto complejo. Esto es debido a que
resulta una palabra abstracta que contiene diversos significados.
Por eso resulta de difícil entendimiento si no se analizan los
diversos
campos semánticos involucrados en el sentido de esta
palabra.
Al analizar su significado nos encontramos que va desde la habilidad
para
entender el lenguaje y expresarse con claridad, pasando por tener
conocimientos
sobre los asuntos relevantes de la existencia. Y como la vida
está
condicionada tanto por el medio físico (geográfico y
climático)
como por el ambiente social, la relevancia de los conocimientos difiere
al cambiar de entorno. Después de entrar en detalle
sobre estas consideraciones, el libro propone una definición
funcional de la inteligencia expresada del siguiente modo:
DE LAS HABILIDADES ADQUIRIDAS EN LA MEDIDA QUE SON ÚTILES PARA LA SUPERVIVENCIA O EL BIENESTAR DEL GRUPO SOCIAL Y EL INDIVIDUO Esto
nos indica la naturaleza de la dificultad. Las habilidades
adquiridas son muy
variadas y su utilidad depende mucho del medio físico y social,
como ya
dije. Por eso se comprende que el volumen y la calidad de las
habilidades
adquiridas varía mucho de un grupo humano a otro o de una
familia a
otra. Incluso, se puede decir que esas circunstancias
varían con el
tiempo dentro de una misma familia. Pues la inteligencia es una
función del programa educativo que aplican los padres en su casa
con cada
niño. Creo que el arranque de la inteligencia empieza
básicamente en
casa. Por eso no podemos esperar de la escuela que sustituya a
los padres en
esta tarea. Desde el punto de vista
de este libro, la inteligencia es un asunto de
entrenamiento y persistencia. Pero, cada tipo de
inteligencia precisa un
programa diferente. De hecho, lo normal es que
el niño vaya adquiriendo diversos programas de conducta
inteligente intercalados.
El libro hace un examen de algunas de esas conductas inteligentes. Del mismo modo que el lenguaje, los repertorios inteligentes, cualesquiera que estos sean, se inician y refuerzan con la actuación casera de los padres. Pero, según pasa el tiempo, el entusiasmo de los padres por este asunto se va enfriando. Esto genera entre los hermanos diferencias estadísticas de CI notables que se han comentado en muchos trabajos. Según estas cuentas, los hijos primogénitos tienen de promedio una inteligencia superior al resto de sus hermanos. Y se observa un escalonamiento hacia una menor inteligencia entre ellos. De modo que el CI (hablo de promedios) va siendo más bajo según los hijos son menores en rango de nacimiento. Estas diferencias, aparentemente, contradicen la tesis de que la inteligencia tiene un origen básicamente genético. Aunque yo no he hecho ningún estudio para confirmar estos datos, tampoco he leído nada en contra. Por eso, en el libro se afirma que la inteligencia es relativa y que se valora según la naturaleza del medio físico y social. Una conducta inteligencia en cierto ambiente resulta totalmente inútil o contraproducente en otro. El medio social mismo incide sobre la inteligencia; pues con frecuencia podemos ver como expresa su rechazo para ciertas expresiones inteligentes para ciertos sujetos identificados por su clase social, raza, etnia o religión. De modo que las circunstancias del entorno social pueden aceptar o rechazar ciertos tipos de inteligencia de un modo arbitrario. Quiero decir que la inteligencia está asociada al status social; por eso se rechazan las innovaciones cuando proceden de gente con status social inferior. Quiero hacerme eco de esa idea, muy difundida, según la cual la inteligencia es mayormente genética. Esta difusión ha tenido mucho éxito y casi todo el mundo está convencido de ello. De modo que el libro discute con cierto detalle esta teoría desde las primeras páginas. Y se discute porque, si aceptamos que la inteligencia está mayormente determinada por los genes, no tendría mucho sentido preocuparse de la educación.
Por si esto no fuera suficiente, la sociedad parece imponer uno
límite al desarrollo de la inteligencia con diversos
procedimientos. Pues se
entiende que con gran inteligencia solo necesitan un número
reducido de individuos.
Está claro que si todos fuéramos geniales,
¿quién iba a realizar las tareas más
tediosas y peor
pagadas? Todos querríamos ser investigadores o ingenieros
de algo.
Este es, por lo tanto, un asunto "tabú" sobre el que la sociedad
refiere hablar lo menos posible. En la práctica creo
que se habla con frecuencia, pero se hace presentando un paradigma poco
claro.
¿CÓMO SE CONSIGUE QUE UN NIÑO SE ENTRENE?Algunas personas no tienen ninguna dificultad para pasarse
el
día comiendo y haciendo el holgazán. Quiero decir que
existen
conductas que por su propia naturaleza agradable y poco exigente no
requiere de
nosotros esfuerzo alguno. Me viene a la mente una manada de
leones
saciados, tumbados a la sombra y espantando las moscas con el rabo.
Eso nos trae a la pregunta: ¿cómo se consigue que un niño acepte de buen grado entrenarse en la adquisición de ciertas habilidades? Pero, no estoy hablando de entrenarse para hacer ejercicio físico. Aunque esto también entra dentro de la pregunta. Muchos padres, creen que es suficiente con dar las órdenes adecuadas y ya está. Esto es un error. Las órdenes y las peticiones solo consiguen de los niños, y de los adultos, unas conductas débiles. Vamos que, en general, las órdenes se aceptan con escaso entusiasmo. Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer? Existen unas variables ambientales llamadas reforzadores que tienen el poder de controlar la frecuencia de la conducta. Si queremos que un niño se ejercite en las conductas buenas y deseables debemos aplicar esos "reforzadores". ¿Y qué ocurre con las conductas indeseables? Algo parecido.Las conductas indeseables se repiten una y otra porque el niño recibe atenciones, recriminaciones y homilías, cuando las ejecuta. Otras veces se mezclan los controles verbales con las amenazas y algunos castigos ocasionales. Pero, estando las atenciones verbales en mayoría, el resultado neto es un efecto de reforzamiento de las conductas indeseables. Sin embargo, nuestros conocimientos indican que debemos evitar los golpes y los castigos. Estos se conocen en la jerga de los psicólogos como controles aversivos. Y deben evitarse porque su uso continuado genera efectos indeseables a medio y largo plazo. ¿ES GENÉTICA LA INTELIGENCIA? La
idea dominante, desde siempre, es que la inteligencia es de origen
genético.
Esta idea ha podido convivir sin fricciones con la existencia de la
educación y el estudio. Y aunque se comprende que sin
estas actividades,
educación y estudio, no es posible un conocimiento intensivo y
especializado,
nadie ha puesto nunca en duda el papel de la genética.
Llamamos
inteligentes a los que poseen un gran volumen de conocimientos y saben
aplicarlos, según los casos, de una manera racional o
útil.
También llamamos inteligentes a quienes saben ejecutar bien los
trabajos que se le piden y solucionan por si mismos los problemas que
se encuentran. Hablamos con frecuencia de "inteligencia natural"
para referirnos a aquellas personas que adquieren abundantes
habilidades y
conocimientos,
sin que hayan tenido estudios formales.
De modo que vamos a tratar, ligeramente, sobre una tesis muy socorrida. En general, se dice que la inteligencia de las personas, se debe en partes iguales al medio ambiente y a la dotación genética. Los psicólogos adictos a la tesis genética han hecho estudios de tipo estadístico y afirman que la inteligencia es mayormente "genética" al ochenta por ciento. Otros psicólogos se niegan a aceptar esa conclusión. ¿Cuál
es mi postura en esta discusión? Antes de responder
les voy a plantear una hipótesis algo desagradable. Usted
tiene un hijo con Síndrome de Down ("mongólico"),
así
que viene un "genetista" y le dice: "Esto está motivado
porque
existe un doble cromosoma que..." ¿De qué le
iba a servir esta información? Este conocimiento le
resulta inútil. A usted lo que le interesa saber es
si existe algún remedio para aliviar esto. Saber si se
puede
hacer algo para mejorar la situación.
Y aquí viene el asunto de la educación especial. Si usted se toma la molestia de buscar se entera que se puede llevar al niño a un centro de educación especial puede conseguir una mejoría notable de sus habilidades. Y si toma una decisión temprano conseguirá mejores resultados que si deja pasar unos años. La sordera genética da lugar a los sordomudos, pero la conducta de estos sordos mejora mucho con las escuelas especiales para sordos. Un niño puede tener un problema genético con una falta severa del enfoque en la vista; pero, esto se remedia poniéndole gafas. Y así sucesivamente. No pretendo que todo tenga arreglo. Solo afirmo que algunas taras y problemas genéticos pueden aliviarse. Quiero decir que toda esta teoría de la inteligencia es genética resulta cuando menos irrelevante para el padre o la madre de un niño ordinario. A estos padres lo que les interesa es tener una buena respuesta para estas preguntas: ¿Qué puedo hacer para desarrollar la inteligencia de mi hijo? ¿Puedo confiarme en esta misión y dejar todo el asunto en manos de la escuela? Mi postura es que sí existen conocimientos, que hay modos para desarrollar la inteligencia. Al oír hablar del asunto, no podeis saber si esto es verdad o mentira. Teneis que verificarlo por vosotros mismos. Al aplicar el reforzamiento de la conducta operante (conducta voluntaria) podemos ver si se obtienen los objetivos que se buscan o no. Una vez confirmada la eficacia del reforzamiento ya sabemos que no podemos depender de la escuela para desarrollar la inteligencia de nuestros hijos. Eso lo debemos hacer los padres. Debemos condicionar en el niño el deseo de saber, el placer de saber, el placer de buscar respuestas racionales, etc. A medida que el niño se ejercita en estas tareas, se desarrolla mucho la memoria. La memoria a largo plazo es solo un producto de la conducta a la largo plazo. Este tema de la memoria se trata con algún detalle en el libro. ¿
Por qué se insiste tanto sobre la inteligencia genética?
Que yo sepa, nadie ha planteado esta pregunta. Y si
la inteligencia fuera genética no habría manera de
cambiarla. Mi
opinión es que la inteligencia suele estar vinculada a la de los
padres. Pero, esto no siempre es así.
Los padres inteligentes, salvo excepciones, tratan de desarrollar
la
inteligencia de sus hijos. Los de menor inteligencia no pueden hacerlo
plenamente.
Ignoran el modo. De otra parte, la sociedad encuentra
útil
que la inteligencia esté distribuida de un modo
desigual.
Así que la sociedad no tiene interés en desarrollar mucho
la inteligencia de todos los niños. Se conforman con que
tengan una inteligencia discreta y mal repartida. Con
una inteligencia limitada, se supone que la gente puede aceptar mejor
su
status subordinado.
De ahí proviene, en mi opinión, la insistencia sobre la
teoría genética de la inteligencia. Es solo
una
teoría.
¿QUÉ FACTORES PROMUEVEN LA INTELIGENCIA? Este
libro mantiene la tesis que la inteligencia es un conjunto de
habilidades
útiles adquiridas por cada persona desde la infancia y a lo
largo
de toda su vida. El niño va aprendiendo una serie de
habilidades
que el entorno le exige. Y según el entorno va
cambiando,
así van cambiando los elementos que se aprenden o se usan.
Los elementos que dejan de usarse se van olvidando. Las
diferencias
en los conocimientos de los niños, proceden del modo en que son
educados por sus padres. Si solo la escuela fuera el motor
generador de la inteligencia, no habría tanta diferencia
entre unos niños y otros.
Para responder a la pregunta que encabeza esta página podríamos invocar las tesis de Piaget. Pero, las tesis de Piaget achacan el aprendizaje a la influencia del "entorno físico". Y esto lo dice así, sin mayores aclaraciones. Es decir que no identifica cuales son las variables relevantes del entorno. Leyendo las papeles de Piaget, éste afirma que el entorno físico, por sí solo, genera el interés de los niños por aprender. Si aceptamos esa tesis, tendríamos el caso de varios hermanos que aprenden a tocar el piano, simplemente, porque existe un piano en casa, aunque nadie en ella sepa música. Creo que si no se refuerza al niño la conducta de explorar el instrumento, para empezar, y se refuerza luego la imitación de una serie de modelos musicales, secuencias de sonidos, el niño no va a aprender a tocar ningún instrumento. Piaget, al hablar del "ambiente físico" parece dejar de lado el "ambiente social". O por lo menos, no analiza la estructura de las variables relevantes en este ambiente. Y aunque podemos referirnos al "ambiente social de la escuela" creo que tiene mayor relevancia el "ambiente social doméstico" para el desarrollo de la inteligencia que todos los demás ambientes juntos. En los sistemas sencillos, culturas de cazadores recolectores, casi todo lo que hay que aprender se reduce a encontrar comida, hacer trampas y cazar algo; por eso no existen mayores problemas para el aprendizaje. Porque todos los repertorios tienen relevancia; pues el aprendizaje para esta gente no es otra cosa que buscar la comida de cada día. Esto implica que, salvo deficiencias fisiológicas posibles, no existen problemas para el desarrollo de la inteligencia en las culturas de los cazadores recolectores. Si aceptamos la tesis de Jean Piaget, en el contexto de una cultura urbana, esto nos envía de cabeza a la teoría genética de la inteligencia. Pues siendo el ambiente físico el mismo para todos, se observan diferencias notables en la precocidad, en velocidad de aprendizaje y en el interés por saber. En consecuencia, las diferencias en los resultados del aprendizaje entre los niños se atribuyen a las variables genéticas. Sin embargo, me parece lamentable que un psicólogo con el prestigio de Piaget se haya conformado con una investigación tan superficial. Las etapas en el aprendizaje que nos presenta Piaget son una función de la experiencia del niño. Pero, desde mi perspectiva, según sea más o menos rica la experiencia cognoscitiva del niño, este llegará antes o más tarde a cada una de las etapas que el psicólogo menciona. Pero Piaget habla sobre la madurez de la percepción del niño y hace mención a su edad cronológica. Desde mi perspectiva, la madurez perceptiva, o la capacidad de abstracción, son una consecuencia de la conducta que ha tenido el niño. Y para esto es necesario tener en cuenta las variables que controlan la motivación o interés del niño en la adquisición de esas percepciones. Un niño con motivación óptima llegará mucho antes a las diferentes etapas del conocimiento. Un niño con escasa motivación irá retrasado con respecto al niño promedio y es posible que nunca alcance algunas de las etapas cognoscitivas. He podido observar que algunos individuos, digamos científicos, sufren de lamentables deficiencias epistemológicas.
Yo me
inclino
por las
tesis de Skinner
sobre el aprendizaje. Según Skinner, los organismos
biológicos aprenden a conocer su mundo por las consecuencias
agradables
o desagradables de los estímulos en el entorno. Como el
número
de estímulos es muy alto, los organismos no pueden hacer el
derroche
de memorizarlos todos. Solo se memorizan las propiedades de
aquellos estímulos que tienen algo que ver con el alimento, la
reproducción,
la seguridad, la conducta social y el confort. En el caso de las
culturas urbanas, el aprendizaje de repertorios conductuales son muy
complejos
y variados. Y esta es una de las tareas más serias con que
se encara la educación.
Si consideramos solo el lenguaje, podemos ver que el ser humano tiene una capacidad de memorizar secuencias de sonidos en un rango que no tiene comparación con otros animales. Una gran parte de los repertorios verbales memorizados son portadores de información. Pero, todo lo que se memoriza no son solo mensajes verbales, también se memorizan secuencias cinéticas de gran complejidad: Como ejemplo podemos considerar al artista que toca al piano una pieza de Chopín, o el jugador de fútbol o el individuo que conduce un coche. En el caso del músico, tenemos dos tipos de memoria: una es cinética y le sirve para ejecutar la pieza musical y en la otra tenemos un registro de las secuencias sonoras correspondientes; la memoria de los argumentos musicales. Sabemos que el músico puede ejecutar la obra con y sin papeles. Y cuando se entrena el tiempo suficiente, puede ejecutar de gran complejidad sin la ayuda de papeles. Digamos que la inteligencia es una virtud de la memoria. Pero, no es una virtud cualquiera. Porque la memoria en sí misma no vale nada si lo que tenemos en el cerebro son datos irrelevantes. Esto nos lleva al programa de adquisición de conocimientos. La escuela viene lastrada desde el pasado por infinitos datos irrelevantes. Y no voy a dar más detalles para no crearme enemigos entre los vendedores de la educación. Cuando una sociedad se siente sobrecargada de estudiantes inteligentes, reacciona generando una nueva sobrecarga de irrelevancias para lastrar la memoria del estudiante. Antes de hacer esto se suelen quejar diciendo: "tienen un nivel muy bajo". Esta sobrecarga de trabajo memorizador tiene la virtud de despistar a los estudiantes que no acaban de discriminar lo útil de lo irrelvante. Ya que si no memorizan los elementos inútiles de un programa no pueden seguir con sus estudios. La única solution para este problema consiste en que los estudiantes bien informados pueden mejorar la productividad de su memoria con un programa adecuado. Este programa consiste básicamente en seguir un programa de estudio paralelo y muy adelantado sobre el programa oficial.
Todo el
problema
de incrementar la inteligencia consiste en facilitar los procesos de la
memorización. Este es un asunto muy complejo que no se
puede
tratar en un par de párrafos. Solo les diré que los
trabajos precisos para memorizar dependen del uso de unas contingencias
llamadas reforzadores. Si el
sujeto
no está controlado casi a diario por estos reforzadores su
interés por este trabajo deja mucho que desear. Para hacer
una carrera ambiciosa, es necesario trabajar mucho sobre la memoria
y
entrenarse duramente con los algoritmos operativos y
discriminativos.
Se precisa un ejercicio muy constante para
conseguirlo.
En el libro se dan algunas precisiones sobre esto.
Jean
Piaget
(1896-1.980)
Psicólogo suizo que presentó un estudio
sistemático
sobre las fases del desarrollo sensomotor y la inteligencia del
niño.
Estuvo muy de moda invocar a Piaget con algún pretexto en las
décadas
sesenta y setenta.
Skinner,
B.F.
(1904-1990)
Psicólogo norteamericano y exponente destacado del conductismo,
llamado "conductismo radical". Este ve la conducta humana como
controlada
por estímulos significativos del ambiente. En su tesis
favoreció
el estudio controlado de las respuestas como el mejor método de
entender la conducta humana.
¿QUÉ PASA CON LA DESOBEDIENCIA? Ya
se
habló
en otra parte sobre "como conseguir que el niño se entrene" y
hablamos
de los reforzadores. La desobediencia es la resistencia a
ejecutar
peticiones u órdenes. La forma en que las personas
autoritarias
tratan este asunto, suele generar este tipo de conductas.
Las personas autoritarias creen que el niño o, para este caso, un subordinado cualquiera, debe obedecer sin mayores filosofías ni razonamientos. Su lema sería: "Ordena y serás obedecido". Este lema suelen fallar bastante, por decirlo de una manera suave. ¿Cuál es el problema? Suele ser que la gente recibe muy pocas gratificaciones inmediatas por el acto de obedecer. Todo empieza cuando el niño aprende el idioma. Al llegar a los verbos, le dicen al niño, "siéntate" y va y se sienta; "Coge la cuchara" y el niño la coge, y así con otros verbos. Cuando estamos en esto del lenguaje, el niño suele recibir muchas atenciones por ejecutar la acción de estos verbos. Y llega un momento en que se convierte en un pequeño robot y le dicen: "Llévale esto a mamá", o "llévale esto a papá" y el niño va y lo hace. Al principio recibe muchas atenciones por este motivo. Pero, al cabo de una semana ya no le hacen ni caso. Sin embargo, a los padres les ha quedado cierto regusto por dar órdenes. Por ello las siguen dando, pero el niño no recibe ninguna recompensa verbal por obedecer. Como consecuencia de esta tacañería el niño pierde el interés por ejecutar órdenes. Ahora las cosas han cambiado un poco, porque algunos padres son muy sensibles al detalle de que el niño ignore una orden. ¿Qué pasa cuando se ignora una orden? Que el padre, o la madre, o quien sea que maneja al niño, va a insistir "repitiendo" la orden. Técnicamente, esto funciona como un reforzadorde la desobediencia. Porque la palabra es un "reforzador condicionado". Por eso, los padres más autoritarios suelen tener más problemas con la disciplina de sus hijos. Y los padres "liberales", al no ser tan sensibles, ignoran la demora de la obediencia y tratan por otra parte de ser "más reforzantes" con la conducta obediente del niño. El libro trata con algún detalle este tema de la desobediencia. Pero al tratarse de niños inteligentes, el asunto de la desobediencia suele tener escasa relevancia. Se puede decir que la conducta desobediente es un reflejo de lo mal que se "refuerza" la conducta deseable. Y si esto de "reforzar" y "reforzamiento" no lo tiene claro, es que se ha saltado algún paso en mis explicaciones. Le aconsejo que vuelva a empezar. ¿DÓNDE PUEDO ENCONTRAR ESTE LIBRO? Este libro, NIÑOS INTELIGENTES Y FELICES,
está editado por Ediciones Pirámide, S.A. ISBN 84-368-1180-1 El
nombre del autor
es Leopoldo
Perdomo.
Se puede encontrar entodas las librerías bien surtidas de España. Si no lo encuentra, pídalo al librero. Vuelta al
principio.
LA INTELIGENCIA ES RELATIVA Esto significa que las
habilidades de la persona deben estar de acuerdo
con las demandas del medio. Si uno esta estudiando Física
Nuclear,
de poco sirve que uno toque muy bien el violín. No
le
van a dar a uno un diploma ni un doctorado por eso. Y si
nos
viéramos desnudos en el desierto del Kalahari, con un arco,
algunas
flechas y una pequeña lanza,de
nada iba a servirnos un título de doctor en
Astrofísica.
Por lo tanto, mi definición sobre la inteligencia tiene
consistencia.
El valor y la utilidad de los repertorios de conducta dependen del
medio
pues nos permiten sobrevivir en él. En las sociedades
civilizadas,
los individuos dependen mucho unos de otros para la
supervivencia.
La supervivencia es difusa y depende de muchos individuos con
diferentes
habilidades. En las sociedades primitivas, por el contrario, la unidad
familiar debe abastecerse a si misma en casi todas sus
necesidades.
Si no fuera así, se morirían de hambre. Y ahora voy
a invertir los términos del concepto. Siendo tan valiosos
los conocimientos del hombre del Kalahari para sobrevivir en el
desierto,
estos no le iban a servir de nada para conducir un automóvil por
las calles de Manhattan, o para trabajar en un laboratorio de
biología
molecular. Por lo tanto, el programa para crear
inteligencia
cambia según el objetivo que nos proponemos. ¿Queremos un
campeón de ajedrez? Eso requiere un programa muy
diferente
que si quisiéramos tener un campeón de natación, o
un científico de algún tipo. ¿Qué es lo
queremos?
Según sea la respuesta, así debe ser el programa.
Por
supuesto, existe algo llamado inteligencia general.
¿Queremos
inteligencia general? Pues debemos programar una inteligencia
general.
Pero, eso lo tenemos que hacer nosotros mismos. No podemos
esperar
que eso lo haga nadie por nosotros. Creo que el libro
NIÑOS
INTELIGENTES responde a este tipo de preguntas.
LOS "REFORZADORES" Creo
que fue Skinner el primero en mencionar los reforzadores. Pero,
en
fin, no soy historiador. En cualquier caso, fue Skinner el
primero en hacer bulla suficiente sobre este asunto.
¿Qué
son los reforzadores? Los reforzadores son unas
contingencias
agradables que inducen a la persona a repetir la conducta.
En el caso de los animales, la conducta está muy asociada con
las
satisfacciones que se obtienen. Es por eso que memorizan
las
secuencias precisas de una conducta para alimentarse y mantener
una
conducta social, en el caso de los animales sociales. Pero, en el
caso de los seres humanos, la complejidad de los repertorios que
deben aprenderse es de tal magnitud que la distancia entre la conducta
y las consecuencias es muy grande. Piense en un niño que
se
entrena para tocar el piano. Si las consecuencias de tocar el
piano
se sitúan en una distancia remota, el niño se va a negar
a entrenarse para esto. Por lo tanto si quisiéramos que
niño
se entrene con el piano, este entrenamiento debe tener consecuencias
agradables
desde ahora mismo. El niño de ocho o diez años no
se
puede entrenar solo con la ilusión de que un día le van a
dar el Gran Premio de Viena para Pianistas Virtuosos, cuando
tenga
veinte
años.
Cualquier conducta
de difícil adquisición lleva muchísimo tiempo y
dedicación.
Y lo mismo puedo poner como el ejemplo al violinista, que al jugador de
ajedrez, al profesional de baloncesto, o al
astrofísico.
La filosofía tradicional habla de "fuerza de
voluntad".
Este es un asunto que examinado de cerca, nos indica que "solo tienen
fuerza
de voluntad los que se entrenan para una conducta que se adquiere a
largo
plazo". El resultado de este descubrimiento es que sabemos lo
mismo
que antes. Si decimos que
quien
se entrena tiene fuerza de voluntad, seguimos sin saber por qué
tiene fuerza de voluntad la persona que se entrena. Y si
alguien
me dice que eso ocurre porque "lo desea ardientemente".
Podemos
seguir preguntando por qué lo desea con tanto ardor. Todos
estos problemas epistémicos desaparecen cuando se invoca el
poder
de los reforzadores. Entonces, al preguntar
¿por
qué se entrena el niño tocando el piano con tanto
interés?
Podemos responder: Es que recibe abundantes reforzadores de sus
padres
y de su profesor de piano. Aquí, los reforzadores
pueden
ser frecuentes palabras de aliento y alabanza. Los padres
agasajan
frecuentemente al niño por lo mucho que trabaja y raramente le
dicen
algo crítico sobre los errores que comete. Como
reforzadores,
el niño también puede recibir dinero y regalos que le
cogen
por sorpresa en los momentos que se está entrenando. Y si
esos regalos, o ese dinero, se lo diéramos cuando el niño
está descansando, o viendo la tele, no tendrían
ningún
efecto sobre la conducta de tocar el piano. Porque los
"reforzadores"
deben ser contingentes con la conducta que queremos
reforzar.
Existe un detalle en todo esto. Si una conducta está
bien establecida y deja de recibir atenciones, puede aguantar un cierto
tiempo sin reforzadores. Pero, si estos no regresan, la
conducta
va poco a poco perdiendo fuerza. Existe asimismo algo a
tener
en cuenta, un programa adecuado puede hacer que la conducta
adquiera cierta resistencia a la extinción. Pero, en
cualquier caso, siempre será una conducta más
débil
que cuando está bien reforzada. Por ejemplo, la
conducta
de jugar a la lotería suele ser débil.
Pero cuando a una persona le toca un premio de cierta importancia la
conducta
de comprar billetes se incrementa. Aquí vemos cierto
efecto del reforzamiento.
LAS CONDUCTAS INDESEABLES No todas las
conductas
de un niño son tan placenteras como nosotros
quisiéramos.
Es por esto que podemos hablar de conductas indeseables.
Las
conductas indeseables pueden ser, en parte, un subproducto de la
desobediencia.
En otros casos se inician un poco por azar y se mantienen por un
reforzamiento
sistemático e involuntario. Y digo involuntario porque los
padres no tienen conocimiento sobre los efectos a largo plazo de este
reforzamiento.
¿En qué consiste este reforzamiento? No es
más
que el resultado de las atenciones verbales que se le dan al
niño
al recriminarlo por su conducta. Esta afirmación parece
incomprensible
a muchos adultos, debido a que las recriminaciones se dicen con cierto
talante de enfado y con frecuencia están mezcladas con
amenazas.
Una cosa no quita la otra. Substancialmente, las recriminaciones
no son más que repertorios verbales y las palabras son
reforzadores
condicionados. En algún momento, emitir conductas
indeseables
es lo mismo que desobedecer, porque las conductas indeseables
suelen
estar prohibidas. En los estudios de terapia de las
conductas
indeseables de los niños, el tratamiento consistía en
retirar
la atención verbal de esas conductas; incluso aparentar
ignorancia
y tratar, por el contrario, de reforzar las conductas próximas a
la normalidad o simplemente normales. De ese modo se invierte el
proceso. De una parte, las conductas indeseables van bajando de
frecuencia
y las normales y deseables se van incrementando.
LOS CONTROLES AVERSIVOS Los
controles
aversivos son aquellos que causan molestia, desagrado, o dolor a una
persona.
La educación tradicional tenía un gran aprecio por estos
sistemas de control. Aunque hoy día no falta gente
tradicional
que le niega su apoyo a estos controles. Pero, ya digo que existe una
fuerte
tradición empeñada en dar valor a este sistema.
¿Cuál es la postura de este libro al respecto? La misma que se deduce de los estudios de modificación de la conducta. Los controles aversivos tienen una eficacia aparente porque manifiestan su efecto de inmediato. Piensen por ejemplo que están en un banco y aparece un atracador con un arma. En un momento se apodera de la voluntad de todos y consigue que os tiréis al suelo. Y es evidente que nadie tenía la menor intención de tirarse al suelo en ese momento. Luego le dice al cajero que le dé el dinero que tiene en la caja... y así sucesivamente toda la historia que puede seguir. Sin embargo, está claro que como se descuide ese atracador, alguien le puede dar un golpe para tratar de anularlo. El resultado de la acción de este atracador no es del agrado de ninguno de los que se vieron amenazados. De la misma manera, un padre autoritario le puede atizar una bofetadas a su hijo para que se ponga a estudiar. El resultado inmediato suele ser que el niño se pone a la faena. Pero, ¿está encantado el niño con este control? Es muy probable que no. ¿Aprenderá a amar las matemáticas con este procedimiento? Es algo más que dudoso. La conducta controlada con aversivos se vuelve "aversiva condicionada". Es el mismo proceso que los reforzadores pero en sentido contrario. Los reforzadores nos hacían ejecutar más conducta porque esta se asociaba con cosas agradables y por tanto daban ganas de ejecutarla. Pero, si la controlamos con aversivos solo dan deseos de olvidarla, nos resulta repelente. ¿QUÉ ES ESTO DE NIÑOS FELICES? Algunas
personas
tienen la percepción que un niño inteligente
debe
ser triste, mortificado, canijo y miope. Esta
percepción
no tiene nada de realista. Por eso, he querido transmitir,
desde el título, la idea de que el niño puede ser
inteligente
y feliz al mismo tiempo. Una cosa es compatible
con la otra. De hecho, existen sobradas razones para afirmar que
una persona es feliz cuando posee unos hábitos de conducta
apropiados
para el caso. Esto incluye tanto hábitos de laboriosidad,
como cierta dosis de inteligencia normal y social. Y
algo menos conocido: se precisan ciertas inmunizaciones
contra
los aversivos ambientales y un hábito condicionado de anticipar
el disfrute de las cosas agradables y ordinarias de la
vida.
El libro dedica unas doce páginas a este tema menos conocido de
las inmunizaciones y al hábito de anticipar las situaciones
reforzantes.
LOS NIÑOS SUPERDOTADOS Se
habla con frecuencia de los niños superdotados. En
todas estas páginas no los he mencionado para nada.
¿Por
qué? El apelativo de "niños superdotados" se ha
hecho muy popular desde antiguo. La sociedad es lo bastante
conservadora como para defender sin duda alguna que somos el producto
de un capricho
del azar, de una cierta combinación de los genes.
Antiguamente se decía que nuestra fortuna era un capricho de los
dioses, o el
capricho de la diosa Fortuna misma. Esta diosa igual te
hacía nacer príncipe para luego terminar convertido en
esclavo. O
viceversa, nacías pobre y acababas convertido en rico. Sin
embargo,
mucha gente estará buscando por la Internet información
sobre
los "niños superdotados" y mi hoja no aparecía porque no
puse
ese concepto entre las palabras clave. Acabo de ponerlas.
¿Qué puedo decir sobre los niños superdotados? Con este apelativo se habla de niños que muestran una capacidad y una precocidad extraordinarias en algunas de las actividades que se estiman como inteligentes. Y lo mismo podemos hablar de la música, como del ajedrez, de las matemáticas, o la egiptología. El niño no nace "sabido" o con memoria o habilidades excepcionales. Por supuesto, ninguna madre o padre va a decir que la habilidad de su hijo se debe a un programa bien llevado de reforzamiento. Entre otras cosas, porque estaría mal visto si confesara este secreto. Además mucha gente aborrece este asunto de los niños geniales. Por otra parte, imagine un niño que toca el piano de un modo maravilloso a los ocho o diez años. Si fuera un asunto genético, no más ver un piano en casa de alguien ya se pondría a tocar alguna melodía. Es absurdo. Necesita tener un piano en casa, y tocar todos los días. Se necesita un programa para convencer al niño de que disfruta mucho tocando el piano. Si faltara este programa, al decir "niño, toca 'Para Elisa' para la tía Francisca", este saldría refunfuñando "jodido piano este". De modo que si el niño no ha sido muy bien reforzado para que le guste tocar el piano a todas horas, nos enteraremos que prefiere jugar con el GameBoy o el Pokemon. O tal vez le encante ver por centésima vez "La Guerra de la Galaxias" u otra cosa equivalente. Imagina el caso de mi prima Marta. Llega con un niño hecho un zombi que no hace otra cosa que jugar al GameBoy. Pues no es cosa de ponerte a darle la paliza sobre el asunto del "reforzamiento de la conducta operante" te estarás creando un enemigo. Puesto que le dices de un modo indirecto que ella es tonta y que no sabe educar a su hijo. De modo que lo mas sensato que le puedes decir es que tu hijo maravilloso es mágico. Que salió así desde el día de su nacimiento. En otro tiempo hubieras dicho que fue un capricho de los dioses. Hoy le dices que solo es un capricho de los genes. Si alguien está dispuesto a discutir la primacía de los genes, solo le puedo repetir lo que dije a propósito de la inteligencia. No tiene el menor sentido considerar el "origen genético" del talento porque esta teoría no nos da ninguna oportunidad para modificar lo que nos viene dado. Aunque sea cierto, da lo mismo saberlo que ignorarlo. El resultado no varía. Por el contrario, el paradigma que define la inteligencia o el talento como una conducta aprendida, nos permite participar en los resultados. Si lo hacemos bien, tendremos resultados buenos y si lo hacemos mal, fracasamos. Si esta tesis es cierta, no es indiferente conocerla o no. Si conoces el modo de aplicación de la técnica tendrás éxito, si lo ignoras tendrás un fracaso. De modo que si alguien quiere tener "niños superdotados" debe disponer de un programa inteligente para que el niño adquiera con eficacia su conducta. Así se evitarán las trampas mortales con que se ha de enfrentar la genialidad del niño a lo largo de su infancia. Del mismo modo que no podemos imaginar que un niño se haga pianista sin tener disponible un piano, tampoco lo será si le encanta desobedecer y maldecir la música y el solfeo. Así que la tarea mas seria con que se enfrentan los padres es la de "reforzar" con gran eficacia la conducta para la que dicen que el niño esté dotado. Deberan proscribir con mucha eficacia casi todos los repertorios de conductas antagónicas que puedan competir con la conducta elegida. No es que el niño superdotado no tenga un repertorio de conducta infantil normal. Lo tiene. Sino que el peso de este repertorio será despreciable en comparación con la conducta objetivo. Resumiendo: Una conducta extraordinaria es el reflejo de un programa de reforzamiento extraordinario. Si el reforzamiento es mediocre, la conducta también lo será. Si el reforzamiento es casi inexistente, la conducta será muy escasa.
Si algún lector cree que me dejo algo en el tintero, o cree que
puede aportar
alguna mejora a lo que digo que no se corte y que me escriba.
FUNDAMENTOS DE ESTE LIBRO Todos
los
tópicos
de este libro se fundamentan en los principios que estudia la
Modificación
de la Conducta. Esta rama de la psicología es muy
poco
conocida del público en general. Podría
decirse, exagerando un poco, que en este estudio no se
consideran
propiedades mágicas o misteriosas de la persona. Solo se
consideran
las cosas desde el punto de vista de la conducta propiamente
dicha.
Y esto se hace sin apoyarse en hipótesis sobre propiedades
imaginarias
de la mente. El concepto mismo de "mente", tan usado,
resulta
inútil para los efectos de los asuntos que se discuten en este
libro.
La
palabra
"mente",
por su propia naturaleza abstracta, se presta para toda suerte de
camelos
pseudo científicos. Es muy difícil poner a los
enterados
de acuerdo sobre un apropiada definición, pues el diccionario
presenta
dos acepciones principales. La primera, capacidad intelectual
humana.
Y la segunda, pensamiento, imaginación y voluntad.
De una parte, el concepto "mente" se hace sinónimo con "inteligencia" y de otra se alude a los procesos de la conducta encubierta o interna de la persona. Esa conducta se manifiesta interiormente cuando el individuo rememora imágenes y palabras, pensando, o también cuando habla consigo mismo, o con otras personas (de un modo imaginario). En fin, es lo que se llama conducta encubierta, con el sentido de imaginada. Skinner hablaba de "conducta privada". Resumiendo, el concepto mente alude al "software" propio de cada persona, aunque más conmunmente se refiere a su conducta encubierta o a sus proyectos e intenciones (pensamiento, imaginación y voluntad). El autor está en deuda con muchas obras. Aquí le pongo una lista de las más relevantes.
Eysenck, H.J.E. y Kamin, L.
(1990)
Confrontación sobre la inteligencia. Humbling, Buckholdt et
als.
(1976) Los procesos de humanización.
Jay Gould, S. (1997) La
falsa medida del hombre. Martin, G. y Pear, J.
(1992)
Behaviour Modification. Pines, M.
(1967)
Revolution in Learning. The Years from Birth to Six. Skinner, B.F.
(1953) Science
and Human Behaviour.
Nueva York: MacMillan
Whaley, D.L. y Malott, R.
W.
(1998) Psicología del comportamiento.
Barcelona: Martinez Roca. OTRAS COSAS DE PSICOLOGÍA Tengo unas
cosas pendientes
de editar. Este es el caso de algunas cosas de
psicología.
El libro "Niños geniales" trata sobre el desarrollo de una
inteligencia
genial y contiene proposiciones muy interesantes aunque puedan ser
controvertidas
y polémicas. Tan pronto como me haga bastante conocido con
mis novelas este libro despegará como un cohete.
La obra "Armonía de la pareja" trata precisamente de la armonía precisamente. Y al hablar de armonía estoy hablando de felicidad y de intercambios placenteros. Pues no es posible la felicidad sin estos intercambios. Como preservar esa armonía del desgaste, como ver los síntomas del naufragio cuando todavía estamos a tiempo de salvar la nave, como evitar desviaciones del rumbo. Como estas obras son de escasa difusión, estoy esperando hacerme un nombre literario para editarlo. El libro titulado "Autocontrol" está pendiente de algunas revisiones y puedo aplicar el mismo comentario que en los casos anteriores.
Me gustaría saber su opinión así que puede enviarme un mensaje Vuelta al índice general |