EL MAHU

Leopoldo Perdomo

EL MAHU

    Estaba buscando información sobre la cultura tahitiana para documentarme sobre una novela que estoy escribiendo, cuando tropecé con el término 'mahu'.  El personaje de la novela estaba obsesionado con irse a vivir a una isla paradisíaca.  Al ver la palabra mahu, se excitó mi curiosidad.  Pues recuerdo algo sobre el pintor Paul Gaugin donde cuenta que esta siguiendo a una nativa por una zona boscosa y se encuentra con que es un hombre de apariencia afeminada.
   Un mahu es algo que un occidental puede identificar como un gay, o mariquita.  Estuve leyendo unas entrevistas con varios mahus distinta procedencia.  Unos eran de Hawaii y otros de Papeete.
    Actualmente, en las grandes ciudades del Pacífico podemos ver a un mahu en el papel de un prostituto nativo.  Un turista puede ver al mahu en los escenarios de los clubs nocturnos cantando y bailando, por lo que le identifica como una especie de "queen".   Pero, es más común verlos vestidos de mujer trabajando como camareros en hoteles y restaurantes, o atendiendo al público en oficinas públicas y agencias de viajes.  Algunos pueden parecer bastante afeminados, pero en general tienen modales discretos.  Pueden verse a los mahus en las zonas de las ciudades con clubs nocturnos.   También se les puede ver en el papel de una drag-queen en desfiles festivos.   Pero, estas formas no pertencen a la cultura polinesia del mahu, sino que son adaptaciones a la cultura occidental, para ganarse la vida con los turistas.

    Estuve leyendo varios escritos encontrados en la Internet donde se trataba del tema del mahu.  Y hallé un libro titulado "Tahitians", escrito por Robert I. Levy, un profesor de antropología de la Universidad de California, San Diego.  De modo que lo compré.

    Al igual que ocurre con el homosexual occidental, no queda claro, en este libro, si el mahu is un fenómeno natural de origen genético, o si se trata de un rol condicionado que la sociedad.   En esta teoría se supone que es la sociedad misma la que condiciona a la persona para ese rol, desde la infancia o la adolescencia.   Pero igual se trata de un fenómeno mixto, por el cual, cuando un niño parece mostrar una predisposición hacía las cosas femeninas le dan un empujoncito en la dirección de canalizar sus inclinaciones y hacerle jugar el papel de mahu.   Probablemente, intervenga en este fenómeno la presión de los compañeros del niño en la escuela, o algo más tarde en la adolescencia, y entre varios van empujando al muchacho tímido para que acepte ese rol.
    Este fenomeno se podría explicar psicológicamente como un artefacto general para estabilizar el rol sexual de los muchachos.   Pues los niños, o adolescentes, al saber que existe una persona, ya sea joven o adulta, en el rol de mahu, son conscientes de su estatus subordinado.   Ningún muchacho desea tener un rol subordinado.   Por lo tanto, la existencia de esa persona define que es "lo que ellos no son" o que es "lo que ellos no quieren ser".  Y estas ideas definen una tendencia hacia la normalidad.   Esta explicación podría ser válida igualmente para los muchachos occidentales.   En vista del bajo estatus y la baja estima social de los mariquitas, los muchachos occidentales saben que es "lo que no quieren ser".  
    Los muchachos polinesios, refuerzan su autoestima al saber que no son mahus, y que no desean serlo.   Si algún muchacho es tímido, no se ve presionado por los que son dominantes para que les sirva sexualmente, ya que existe un mahu oficial para estas necesidades.   Se puede decir igualmente que la existencia de un mahu es un refuerzo importante para el ego de los demás muchachos.   Es un refuerzo para el ego, porque puedes ir sin problemas y pedirle un servicio sexual.   De modo que eso te equipara a tener un rol de hombre; aunque solo seas un tímido adolescente.   Esto tiene pleno sentido desde la estabilidad emocional de los muchachos, ya que no están autorizados para tener relaciones sexuales con las muchachas.   La razón para esta prohibición es que están en una edad fértil, pero les falta madurez. Si una chica adolescente se queda embarazada el bebé sería una carga para los padres que se ven de pronto convertidos en abuelos.   Imagino que no debe ser ninguna gracia sumar la tarea de alimentar a los bebés de tus propios hijos cuando todavía estás criando a los niños que tú mismo has engendrado.

    Se dice que algunos de los mahu abandonan este rol y que se casan y engendran hijos.   Pero no se han visto casos de estos, pues se dice que se van del lugar donde se criaron y empiezan una nueva vida. Esto explica que los ejemplos son siempre referidos a otra parte, o a gente ausente hace mucho.   Imagino que no deber ser sencillo ser un padre normal en una aldea, después de ejercer el papel de mahu cuando esa persona era más joven.
    Algunos de los mahus ya viejos, que viven actualmente en las grandes ciudades, recuerdan los tiempos felices de cuando eran niños.   Recuerdan que en su aldea eran queridos por todos, incluida su propia familia.  Esto puede ser un lamento provocado por los frecuentes insultos que sufren en las ciudades del Pacífico, donde el papel de mahu lleva la carga ominosa de desprecio que la cultura cristiana ha traído a estas tierras.   Las narraciones de los primeros misioneros que visitaron estas islas cuentan el horror que sentían al presenciar la existencia del mahu.  Sobre todo, al observar el liberalismo con que eran vistas sus actividades sexuales.   El mahu era apreciado en la comunidad, como si fuera una mujer más; y no se le rechazaba o mantenía a distancia como si fuera un enfermo de la lepra.

    El mahu es una persona muy apreciada en los ambientes tradicionales.   Y existen muchas razones para este aprecio.   Este personaje es lo más parecido a un esclavo que puede tener una familia.  Pues el mahu, no solo lava la ropa, sino que cuida y limpia a los niños pequeños, y hasta puede hacer la comida mientras su madre biológica está charlando con las amigas.   No cabe ninguna duda, que tener un mahu en la familia es como tener una joya valiosa.   Por otra parte, los muchachos que se sirvieron del mahu, para sus alivios sexuales, tampoco tienen un mal de recuerdo, pues les prestaba un servicio gratuito.   Y en otro plano, cualquier adulto casado se puede en situación de necesitar un mahu, por diversas razones.
    El mahu puede ser muy útil entre los jovencitos adolescentes, pues les presta unos servicios que las muchachas no están autorizadas a proporcionar.   Este tema es algo engorroso para los nativos, cuando un occidental anda haciendo preguntas.   Esto es debido a que son conscientes de la mojigatería cristiana que se ha instalado en la polinesia por influencia de los misioneros.   Este factor empuja a los nativos adultos a negar la naturaleza de los servicios sexuales que presta el mahu.   Tampoco es nada extraño que algunos adolescentes despreocupados dejen de lado esta reserva e informen abiertamente sobre los valiosos servicios del mahu.

    Tradicionalmente, los niños se masturban libremente, sin mayores problemas.   Pero algunas comunidades se han vuelto una especie de cristianos fundamentalistas; de modo que les dan al niño un manotazo en la muñeca para que abandone estos ejercicios cuando hay gente a la vista.   Entre los adolescentes, no está bien vista la masturbación, pues se considera como una cosa de niños.   De modo que han de hacerlo en privado, como en occidente.   Aunque a diferecnia de occidente, los adolescentes tienen la opción de acudir al mahu para obtener un alivio.   En contra de la idea general de muchos occidentales, los adolescentes no tienen libertad sexual hasta bien pasada la adolescencia.   Pues la idea de emparejarse se considera como algo serio.   Se sabe por experiencia que los adolescentes no suelen ser unos padres maduros, capaces de criar hijos, como ya mencioné.   Tampoco es nada raro que alguna chica adolescente se quede preñada.   Esto suele ser una carga para la madre de la adolescente.   Afortunadamente, casi siempre puede conseguirse que algún pariente se preste a tomar el niño en adopción, cuando ha terminado la lactancia, o incluso antes.   La adopción es un fenómeno muy corriente en la cultura polinesia, donde casi un 20% de los niños son adoptivos.

    El mahu suele estar bajo el control de su familia, por lo que se supone que no anda por ahí haciendo lo que se le ocurre.   Tal vez, el máximo de su actividad sexual sea con el servicio de felación a los jóvenes.   Pues entre los adultos casados no se considera normal acudir al mahu.   Solo en casos especiales, cuando alguien se ha quedado viudo, o se ha separado o peleado con su mujer, tiene sentido acudir a los servicios de un mahu.   La cosa no debe ser muy sencilla, pues debe hacer méritos en la casa del mahu, para que la familia apruebe estos servicios.   Digamos que el servicio más o menos normal es el que se presta a los adolescentes.

    En general, el mahu es un hombre con el rol de una mujer.  El mahu puede ser más o menos amanerado. Se le ve vestido con el pareo, que sirve igual para ambos sexos.   Pero cuando en la aldea es muy común vestir al estilo occidental, el mahu se viste de mujer.   El mahu no tiene ninguna necesidad de exagerar sus modales femeninos pues su condición es de todos conocida en la aldea.   Cuando llega un forastero a una aldea, lo primero que identifica es quien es el "távana", el jefe de la aldea, y quien es el "mahu".   Pues ellos son "el alfa y el omega" de la aldea.   Es decir, el primero y el último en el rango social.
    Al mahu se le podría ver como una especie de esclavo familiar; ayuda a la familia en los trabajos propios de una mujer, cocinando, cuidando de los niños y lavando la ropa.

mahu bailando
mahu bailando
  El mahu cuida bastante su apariencia depilándose o afeitandose los pelos de la barba.   Por fortuna, los nativos son poco barbudos, por lo que le trabajo del mahu para mantener una pariencia femenina es poco.   Tampoco es raro que se dejan crecer el pelo al estilo femenino.

  Existe un mito sobre una diosa, que unas veces actua como dios y otras veces como diosa, y se llama Mahu-ike.   Como diosa es la que produce los terremotos, y se encarga de los fuegos que existen bajo la tierra.  Hay un héroe tahitiano, llamado Maui, como la isla más cercana a Hawaii, que convenció a la diosa para que le diera el fuego.

    Se dice que, a veces, el primer hijo de una mujer se educa para ser mahu.   A veces, un niño tímido, o el menos agresivo de una generación, se le suelen dar bromas como si fuera un mahu.   Tal vez, tras ser identificado como un posible mahu, los muchachos mayores, o los que más sienten deseos sexuales, empiezan a seducir al muchacho tímido tratando de hacerle actuar en el papel de un mahu.   En términos simples el mahu suele realizar una felación a los jovencitos que se lo piden.   Cuando el muchacho crece, su papel de mahu puede quedar establecido.  En ese papel, puede servir de alivio a algún adulto que se ha separado de su esposa, se ha quedado viudo, o cuando han tenido una riña con su mujer, y esta se niega a aceptarlo sobre su esterilla durante unos días.

    Los ancianos suelen decir que cada aldea tiene al menos un mahu. Ha sido dispuesto por Dios de esta mnanera y que siempre ha sido así.  Pero niegan que el mahu haga ningún servicio sexual a los hombres de su aldea.   Y que todo lo que se dice no es otra cosa que chismorreo de los extranjeros que no saben nada sobre nuestras costumbres y que le están dando muy mala fama a los tahitianos.

    En una entrevista que se le hizo a un joven somoano, este se sentía ofendido por la manía de los "popoa", blancos occidentales, de considerarlos como gays debido a la existencia del mahu.   Negó con rotundidad que fueran homosexuales. Esa es una idea de los polinesios totalmente falsa.  Ellos no están interesados para nada en tener relaciones sexuales con otros hombres.   Son los "popoa" los que se dedican a hacer esas cosas.   Los polinesios son gente normal que se casa y tiene muchos hijos.   Mientras que los popoa tienen pocos niños, y muchos de ellos ni siquiera se casan, sino que vienen a estas tierras buscando hacerlo con los hombres de aquí.   Y eso solo hacen unos pocos nativos que andan buscando el dinero de los turistas pues no les gusta trabajar.   En sucesivas preguntas aceptó que "cuando uno es joven, empieza su vida sexual con los servicios del mahu, pero cuando uno crece ya no lo necesita para nada, pues se casa y tiene a su mujer.   Los popoa tienen la idea de los tahitianos somos gays, pero es una idea totalmente falsa.  Los tahitianos somos muy machos."

    El antropólogo Robert Levy, en su libro "Tahitians", dice que algunos nativos casados tienen modales femeninos pero no son mahus.  Los ancianos de una aldea le informaron a Robert Levy que cada aldea tiene un mahu.   Y que cuando este muere, enseguida aparece otro.   Pero, Robert afirma, que no es raro que en una aldea haya dos, uno joven y otro viejo.   Levy especula con la idea de que el mahu le sirve a los muchachos como una referencia para definir "lo que no son", o bien "que es lo que no deben ser".   Yo añadiría que para un niño, o un muchacho, ser considerado como mujer es quedar situado en el rango más bajo de la sociedad.  Pues en la Polinesia, como en otras partes, la hembras suelen tener un estatus inferior a los machos.   Cuando eres un niño o un muchacho, al ser un mahu tienes el estatus más bajo de la sociedad.   Y cuando crezcas seguirás con un estatus menor que el de las mujeres, pues estas tienen un estatus superior al mahu.   Ya que las mujeres tienen cierto poder sobre sus niños, y hasta le pueden poner algunos límites a sus maridos.   El mahu tiene el rango más bajo de la aldea.   Solo los bebés y niños menores de ocho o diez años, pueden tener un estatus inferior a un mahu.

    Se dice que los mahu son muy fuertes.   La razón de esto se atribuye a que está muy bien alimentado por loa muchachos más fuertes de la aldea que le alimentan con sus fluidos viriles frecuentemente.

    Algunos mahus abandonan las aldeas y se ven a trabajar a una gran ciudad como Papeete, donde trabajan como sirvientes, o camareras.   Se pueden ver algunos atendiendo al público en hoteles y oficinas.   Aunque no es nada raro verlos en torno al show business de las salas nocturnas, donde cantan o bailan.   Se les suele ver igualmente en los ambientes de la prostitución, donde algunos ejercen.


Leopoldo Perdomo

 

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